Epilepsia en niños

La mayoría de casos de epilepsia aparecen en las edades extremas de la vida, durante la infancia y en personas mayores de 70 años. Épocas en las que el cerebro es más vulnerable a la enfermedad y las conexiones entre las distintas estructuras cerebrales sufren cambios profundos. 

 

En la infancia ocurre por el crecimiento cerebral, creando nuevos circuitos que posibilitan el aprendizaje. Debido a que existen muchas formas de crisis, y a que éstas se presentan, sobre todo, en la edad pediátrica, es más apropiado hablar de “epilepsias” y no de epilepsia.

 

Una epilepsia se entiende como la ocurrencia reiterada de crisis en un determinado periodo de tiempo, con un conjunto de signos y síntomas.

 

Algunos casos de epilepsia infantil se resuelven por si solos con el paso del tiempo, mientras la mayoría necesita tratamiento. Para confirmar un diagnóstico de epilepsia es necesario que se haga un electroencefalograma, un escáner y una resonancia. Los medicamentos pueden controlar las crisis epilépticas en la mayoría de los niños. 

 

En niños son muchos los factores que pueden desencadenar epilepsia como lo son: 

– Problemas del desarrollo cerebral durante el embarazo.

– Falta de oxígeno durante o después del parto.

– Traumatismos craneoencefálicos.

– Tumores cerebrales (poco habituales en niños pequeños).

– Una convulsión febril muy prolongada.

– Encefalitis o meningitis.

– Casos de epilepsia en los familiares.

Con un diagnóstico y tratamiento oportuno la mayoría de niños con epilepsia llevan una vida normal, no necesitan escolarización especial ni tienen dificultades en sus aprendizajes. Pueden y deben realizar las mismas actividades que sus iguales y debe exigirles el mismo esfuerzo y rendimiento.

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